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Este Primero de Mayo lo celebramos después del referéndum del 20-J para aprobar una Constitución Europea neoliberal que, a pesar de todo, no tiene el apoyo de la mayoría de l@s ciudadan@s.
Los ataques contra nuestros derechos como trabajador@s que quedan recogidos en la misma ya se están empezando a producir. Y un ejemplo es la posible aplicación de la directiva Bolkenstein. Con esta primera medida la Unión Europea "Constitucional", abre la puerta a la privatización de los servicios públicos, convirtiéndolos en una mercancía más, si ya no lo era. Gracias al principio de "país de origen", esta directiva dice que l@s trabajador@s, sean del país que sean, se deberán regir por las leyes de donde sean las empresas, saltándose la legislación del país donde se trabaje. De esta manera se rompe con las conquistas arrancadas en las luchas obreras de nuestros padres y abuelos.
Y de eso es de lo que se trata cuando, después del fracaso del 20-J del PP, que paramos con la Huelga General, el gobierno del PSOE, junto con la CEOE, propone una nueva reforma laboral que persigue básicamente abaratar el despido, igualar por lo bajo los contratos indefinidos con los temporales y acusarnos de vagos porque enfermamos.
A cambio promesas vagas en cuanto a la inversión en la modernización de nuestra economía. ¿Qué porcentaje del 18,6% de beneficios empresariales del 2004 se está destinando a ello? Quieren ser
competitivos a costa de nuestros derechos. ¿Qué ganamos l@s currelas con estas concesiones?
La violencia laboral en nuestro país se cobra más vidas humanas anualmente que el terrorismo, pero no despierta alarma social ni se identifica a los responsables de esta catástrofe cotidiana, el modelo económico neoliberal. Seguimos siendo el país de Europa donde más trabajador@s mueren. Poner en cuestión la inevitabilidad de la precariedad laboral juvenil es principio básico. Aún con la mejor voluntad, medidas que no luchen frontalmente contra la precariedad es como poner red a un trapecista. Lo importante es que no haya más jóvenes en la cuerda floja.
La incertidumbre y la inseguridad presentes en nuestra situación laboral como jóvenes trabajador@s afecta a todos los aspectos de la vida. Creando una sociedad donde todo queda supeditado a los intereses del mercado, entorno a los valores del consumismo y la inmediatez, potenciando el individualismo y la competitividad que arroja a miles de trabajador@s jóvenes a luchar entre ellos por contratos basura, generando violencia contra nuestros compañeros de vida y de trabajo. ¿Cuantos jóvenes pueden irse de casa? ¿Cuantos jóvenes pueden hacer vida en pareja? ¿Cuantos jóvenes pueden hacer un trabajo sindical?
Hoy, la incapacidad de implicar a l@s jóvenes en el sindicato es reconocida incluso por los principales dirigentes sindicales, que van entendiendo la necesidad buscar nuevas formas de la lucha sindical para implicarnos en la batalla por la mejora de las condiciones de trabajo y, a su vez, acercarnos al sindicalismo
desde lo más básico: la unidad de l@s trabajador@s en la lucha por sus intereses comunes.
El sindicato sigue siendo el lugar más amplio desde donde luchar por mejorar nuestras condiciones de vida y la herramienta más eficaz para conseguirlo. Pero para ello se debe recuperar un sindicato de clase, sociopolítico, internacionalista, que conjugue la negociación con la movilización, que busque la raíz del problema y luche por transformar esta sociedad en la que vivimos.
L@s jóvenes comunistas pedimos a nuestro sindicato, a CCOO, que, puesto que no tiene que rendir pleitesía a nadie, muestre firmeza y frene a los ministros Caldera y Solbes en sus propósitos. Porque somos l@s jóvenes l@s que vamos a tener que pagar con nuestras vidas el cuadrar las cuentas de la macroeconomía y su política neoliberal. Nosotros llevamos en la memoria a todos nuestros muertos en la lucha diaria de trabajar, incluidos nuestr@s 192 compañer@s caíd@s el 11-M.
Hoy han surgido un nuevo tipo de trabajador@s, el proletariado del siglo XXI, nosotros: con contratos basura, parados intermitentes, trabajador@s de subcontratas, de ETTs, víctimas de la siniestralidad laboral…trabajador@s cuyo rostro es el de los datos económicos pero que detrás de ellos están diferentes situaciones concretas, personales, familiares…en definitiva, vitales.
Hoy más que nunca es necesario recuperar el espíritu de aquella República democrática de trabajadores que nació en abril, una república en la que este día era un día grande. Recuperemos la fuerza para transformar este mundo en uno mucho más justo. La Juventud Comunista está dispuesta a dar el paso. Porque tenemos el derecho a ser los dueños de nuestro propio destino.
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